17 de noviembre de 2017

Triste espectáculo

Independientemente de que la serie fuera un éxito, confieso que yo estaba harto de ella. Por ese motivo empecé a buscar el modo de escapar o, por qué no, que alguien me ayudase a hacerlo; lo que me llevó, aun cuando lo tenemos prohibido, a empezar a mirarles de reojo.
Me volvía con disimulo hacia el cerco que les enmarca y les encontraba allí,  inalterables, inmóviles y mudos, vestidos en ocasiones hasta con bata o con pijama y una eterna cara de aburrimiento; una actitud exasperante que derivó en que, al cabo de un tiempo, ya me girase completamente hacia ellos, porque ¿cómo iba a lograr que me ayudasen si no encontraba aquello que les haría dejar el sofá en el que siempre estaban sentados?
Tan increíble era y es su actitud, tan idiotas y pasivos parecen, que los de aquí hemos empezado a llamar caja tonta a la pantalla que los encuadra y a sospechar que nunca harán nada por nosotros.
Sí, ya sólo pedimos que cambien de canal y nos dejen descansar del triste espectáculo que ofrecen.

15 de noviembre de 2017

Cobarde

Su sombra, otra vez, estaba golpeándole, empeñada en que por una vez reaccionase; pero él, incapaz de asumir el enfado, empezó a disimular de nuevo y a hacer como que no se daba cuenta de nada.

13 de noviembre de 2017

Te veo

El botones se escondió detrás de un archivador para echar una cabezada pero, en cuando se durmió, lo delató ese bocadillo lleno de zetas flotando en el aire. 

10 de noviembre de 2017

La trama

La ficción del libro me atrapó. Aquel objeto indefenso me secuestró y aún hoy no sé a quién he de pedirle rescate.

8 de noviembre de 2017

Arriba y abajo

Durante mi niñez, de vez en cuando, hacía algún intento por salir de debajo de la cama o me metía miedo produciendo todo tipo de extraños ruidos; sin embargo, siempre supe que la superioridad numérica estaba de mi lado, que mi familia me ayudaría llegado el caso.
            Después, con el paso del tiempo, mis padres murieron y mis hermanos se fueron marchando. Hace unas horas despedí en la puerta de casa al último de ellos y, desde entonces, le he visto pasearse por las habitaciones con un aire de superioridad insufrible, como si yo no fuese nadie, como si no existiese. Más tarde, cuando me he ido a acostar, él ha sido más rápido y ha ocupado mi lugar.
Ahora, acomodado debajo de la cama, pasado un primer momento de estupor, dejo que crezca en mí la venganza y me marco dos objetivos: que no vuelva a dormir con la luz apagada y que acabe llamándome monstruo.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

6 de noviembre de 2017

La interrupción

            Llegó a casa cuando no la esperaba y me encontró en el baño cortándome las venas.
            Me miró y dijo:
            -Intenta no salpicar mucho, cariño, la sangre se quita fatal.
            Y sólo por eso, dejé de cortarme las venas en ese instante aunque ella no me lo agradeció, porque no lo ha hecho nunca y porque ahora sé que nunca le importé lo bastante.
            De modo que, con el cuchillo en las manos, la seguí al dormitorio y, antes de que se diese cuenta, la había dejado descansando en la cama después de arrancarla algunos gemidos como hacía años que no escuchaba; para poco después, de nuevo en el servicio y en su memoria, tener el cuidado de que ninguna gota de sangre cayese fuera de la bañera.
            Así, cuando la señora de la limpieza llegue mañana y nos descubra, solo se enfadará con mi mujer y hasta quizás entienda esta sonrisa tonta que se me está dibujando los labios.  

3 de noviembre de 2017

Amor de mesilla

Mientras los viejos duermen, sus dentaduras postizas coinciden en el mismo vaso de agua. Si bien se habían sonreído con cierta frecuencia y hasta habían acompañado a alguna frase cariñosa, nunca habían estado tan cerca.
Ahora, en silencio, se besan por primera vez, con un beso sin lengua, casto.

1 de noviembre de 2017

La bicicleta

Una vez voló. La pedaleaba un extraterrestre cabezón de cuyo nombre no puede acordarse. 

30 de octubre de 2017

Jornada laboral

Como cada mañana la bibliotecaria colgó el cartel de “Silencio, por favor” y dio tiempo a que todos los personajes volvieran a sus casas. 

27 de octubre de 2017

Usado

Poco antes de que los domingos fueran amargos y temiese que hablase, viví un sábado de borrachera intentado olvidar sin lograrlo que el viernes anterior ya estaba con otro, como si no hubiera ocurrido nada; cuando en realidad solo el jueves había salido de mi casa empujando una maleta, el miércoles se había negado a seguir discutiendo sobre qué hacer, el martes lloraba y temblaba en mis brazos y el lunes éramos sorprendidos por el que era entonces su violento marido, ese que yo había matado, para complacerla, intentando salvarla.

(microrrelato publicado en la Antología que se presentó, el pasado 26 de octubre, en Canyada D’Art; antología con no pocos nombres conocidos, reconocidos y admirados)

25 de octubre de 2017

El animal y el amor


Era grande, mucho más de lo que había imaginado. Entendió en ese momento por qué quien le cogía de la mano se había negado a contarle más cosas, por qué había insistido en que era mejor verlo.
El animal tenía una respiración ronca y profunda, que se podía oír desde bastante lejos. Además, con cada inspiración, al hincharse, lamía todo lo que le rodeaba y después, mientras parecía soltar el aire, dejaba tras de sí un rastro de espuma para justo después empezar a crecer de nuevo, como si quisiera comerte.
El niño levantó la cabeza:
-¿Y cómo dices que se llama, papá?
-Mar.
Y el pequeño se puso muy contento, pues el nombre que habían puesto al animal era el de la niña que le gustaba. Él era azul, del mismo color que sus ojos; y curiosamente, estando allí, sólo con mirarlo, notaba el mismo cosquilleo en el estómago que cuando, cogidos de la mano, salían a jugar juntos en el recreo.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

23 de octubre de 2017

Triste destino

El escritor intentaba atrapar la ficción y coserla al papel con puntadas de tinta.
Escribía algunos párrafos, los releía, empezaba de nuevo, tachaba, corregía, añadía algunos detalles y suprimía otros, leía en voz alta, se quedaba en blanco.
Tras cuatro horas de trabajo, el escritor dio por bien empleado el día. Apiló las hojas, colocó los lápices, tiró los folios emborronados y, sólo cuando hubo salido del despacho, se empezaron a oír unos extraños ruidos en la papelera. Eran los abnegados protagonistas de la ficción que se estaba gestando, quejándose de las continuas dudas de aquel que les daba la vida, de sus tachones que eliminaban escenas de un plumazo o de las frases que dejaba ya para siempre olvidadas, de cada nueva versión que él era capaz de escribir y que ellos estaban obligados a representar, obedientes y sin descanso.
Sí, aquellos personajes estaban agotados pero lo peor no era eso, lo peor era estar convencidos de que aquel libro en el que iban a existir no iba a llegar a ser leído por nadie nunca.

20 de octubre de 2017

En el borde

Al otro lado de la mesa del despacho, estaba una de sus alumnas.
La había visto sacar y meter una chuleta del sujetador en mitad de un examen y ni antes, con toda la clase delante, ni ahora a solas, sabía qué hacer. No era la primera vez que ocurría.
Ella le miraba con toda la picardía que le daba saberse dueña de la situación. Él la miraba a ella, intentando que sus ojos no bajasen al vértice que sobre el pecho le hacía la blusa.
No era su primera vez y algo le decía que tampoco sería la última.

18 de octubre de 2017

Revista La Oca Loca


          Continúo con las publicaciones en la revista La Oca Loca (revista del centro penitenciario de Daroca), en esta ocasión el microrrelato es “Diablos”.
Seguiremos informando.

16 de octubre de 2017

Efecto secundario

Curiosamente, tras ver los últimos estrenos en 3D, empezó a pensar que la realidad era penosamente lenta y plana.

13 de octubre de 2017

La hazaña

Que la vida era una auténtica aventura nos lo recordaba todas las noches la televisión; después rezábamos nuestras oraciones, poníamos el despertador y al día siguiente, entre miedosos y emocionados, hacíamos frente a lo que no queríamos de ningún modo ver como lo que realmente era: una, otra más, miserable y raquítica vida.

11 de octubre de 2017

Des-ahogo

Nunca se había atrevido a soñar en una gotera como aquella: apenas unas horas después de aparecer, ya era una cascada bien hermosa.
Escuchaba ahora el relajante ruido del agua cayendo sobre la estantería, veía con orgullo cómo sus maquetas de barcos surcaban el comedor haciendo sonar sus sirenas, oía a una familia de patos de goma jugar en la bañera y descubría un perro, que no recordaba ni haber tenido ni haber deseado nunca, nadando con un palo en la boca.
Sonó el timbre de la casa, tenía que ser su vecina de abajo, de hecho sólo quería que fuese ella; y, remando en su barca nueva, fue a abrir la puerta. Se propuso entonces invitarla a dar un paseo y si lograba que embarcase, tras enseñarle el pequeño acuario que había crecido en la cocina, dejaría que las olas los empujasen hasta encallar en la playa de la cama, donde podrían bajar y tumbarse entre las sábanas para ver juntos las estrellas.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

9 de octubre de 2017

En vías de extinción

Durante toda su vida mis padres se negaron a usar en mi cuerpo tanto la biología cibernética como las actualizaciones cada vez más comunes de software sanitario. Yo mismo heredé de mis progenitores una exagerada animadversión por todo lo que se alejaba de la selección natural de las especies y las obsoletas vacunas que tanto proliferaron en el siglo XX.
Me convertí así en el último homo sapiens, en el ser único e insignificante que tanto afeaba a la nueva raza de hombres: los posthumanos.
Hoy, cuando toda su civilización empieza a enfermar y a desaparecer por causas desconocidas, ellos han empezado a mirarme, han comenzado a pensar que yo bien podría ser un útil conejillo de Indias y esconder entre mis células esa salvación que se les está escapando.

6 de octubre de 2017

Cita a ciegas

“Necesito ropa”, esas eran las dos palabras que rebotaban sin cesar entre sus sienes, que resumían su obsesión y que justificaban, según él creía, que estuviese robando las maletas a aquella elegante mujer en el abarrotado aeropuerto.
Venía observándola con disimulo desde hacía algunos minutos y había decidido que su ropa era la adecuada para incorporar a su ya extenso ropero, que sería una digna compañía de los trajes chaqueta que desde hacía meses esperaban en el armario, cuidadosamente colgados. Aún recordaba aquel hombre de negocios de cuyo equipaje se apropió. Aquel hombre y esta mujer hacían buena pareja y él no podía resistir la tentación de, aunque solo fuese con sus ropas, emparejarlos.

4 de octubre de 2017

Presente

No acababa de entender la fascinación por los viajes en el tiempo, no sabía por qué cambiar el futuro yendo al pasado cuando en realidad todo era mucho más fácil: bastaba con mentir sobre ese pasado, modificar el curriculum y acceder así a un futuro mejor.

2 de octubre de 2017

La vida puede seguir igual

Tras diez años de continuos reproches echándole en cara que llevasen aquella aburrida vida, ella dejó de hablarle y empezó a castigarle con miradas llenas de decepción y desprecio. Curiosamente, para él, con lo fácil que había sido dejar de escuchar los gritos, evitar aquellos ojos, que le acosaban, amenazaban y perseguían, resultó imposible.
Durante un tiempo buscó una solución para aquel problema que atenazaba su tranquilidad y su vida, durante un tiempo.
Ahora despedía a los policías en la puerta de la casa; ellos le daban educadamente el pésame, le pedían disculpas por las molestias, se iban y lo dejaban al fin solo. Él ya cierra la puerta despacio, ya sonríe; por fin, ahora, podría seguir viviendo su mediocre, monótona y miserable vida, ésa que con tanta razón y que tan bien había descrito siempre ella.

29 de septiembre de 2017

Una operación inútil

Recién salida de la ducha, al secarse, descubrió que la piel se le estaba arrugando a la altura de los hombros.
Poco después tiraba con suavidad de algunos jirones y con un gesto casi infantil los iba dejando en el lavabo.
Supo que no podría parar y siguió desprendiendo superficies de piel, cada vez más gruesas, cada vez más grandes, haciéndose cosquillas mientras se las quitaba.
Al cabo de un tiempo indeterminado en el que no perdió la sonrisa, fue consciente de la cantidad de pellejo acumulado. Levantó los ojos y se miró en el espejo, la mujer que había salido de la ducha era ahora un hombre con sus mismos ojos, un hombre que descubría que la operación de cambio de sexo que le habían hecho no había valido para nada y que lamentablemente, otra vez, era aquello que odiaba.

27 de septiembre de 2017

El flechazo

Él iba desde hacía varios años a aquel bar y siempre le ocurría lo mismo. Le atraían como un imán los cuerpos atléticos de aquellos hombres, envidiaba su forma atrevida de vestirse, de moverse, su orgullo y, a un tiempo, se sentía el hombre más viejo y solo del mundo.
Viejo y solo hasta que llegó él, un joven alegre de pantalón ajustado que le eligió aquella noche y que le convenció para que pasasen el resto de sus vidas juntos.

25 de septiembre de 2017

Sueño


Hacía mucho tiempo que no sentía el tacto de la piel en su lomo, hacía demasiado que esperaba; y ahora que veía quien le leía, la poca viveza en los ojos, el sopor y la desgana con los que llevaba a cabo la sagrada tarea de leer, se sentía dolido y decepcionado. No obstante, una vez más, hizo gala de profesionalidad, algo que claramente no se merecía aquel botarate, y permaneció firme, erguido, con las páginas abiertas en el mejor ángulo, con el empaque que sólo puede tener el libro contenedor de un clásico; todo por perseguir, hasta sus últimas consecuencias, la remota posibilidad de conmover a un idiota con unas palabras escritas como Dios manda. Sin embargo parecía que, más pronto que tarde, aquel hombre lo abandonaría en la mesilla por un periodo de tiempo indeterminado. Poco podía hacer, y parecía que bien poco podía esperar. Miró de reojo el dormitorio en el que se encontraban e intentó averiguar si aquel ser estaba casado.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

22 de septiembre de 2017

Amor imposible

Se conocieron en una biblioteca.
Ella estaba casada con un detective famoso, él era el jefe de una tribu sioux y, como te has podido imaginar, vivían en distintos libros.

20 de septiembre de 2017

Trotamundos

De entre todos los viajes, el que más importa es el que se hace hacia atrás y hacia adentro. En mi caso, a primera vista, se ve una señora de unos cincuenta años, ancha de cintura y necesitada de un buen tinte; pero, si se profundiza, en sucesivas capas, puede encontrarse una mujer que se esconde en el baño para hablar con los espejos, una chica que mira al sol de frente y no guiña los ojos, una niña que persigue con la mirada los globos de la feria que deja que se le escapen entre los dedos, un bebé que crece deprisa y se transforma de un día para otro, y un alien, por decirlo de algún modo, saliendo del vientre de la fregona que se atrevió a compartir caricias con un ser extraño y verde.
Sin embargo, de ese viaje que es el mío, la última etapa nunca la cuento. Sé quién es mi padre, desde hace años me comunico con él telepáticamente; pero mi mundo, ponga como se ponga él, es este.

(microrrelato escrito para Esta noche te cuento, tema: “viajeros y viajantes”)

una imagen de MARTUKA (María García Pérez)


18 de septiembre de 2017

Buen sabor de boca

—Pide un deseo.
            Era una orden, como todo lo que él decía.
           Ella hizo como que pensaba, cerró un instante los ojos y cuando los abrió, asintió con la cabeza.
            —Se cumplirá —añadió él.
            Ella sonrió, estaba segura.
            Le sirvió un buen pedazo de tarta.
—Es una cuestión de tiempo —pensó ella tras comprobar que él no detectaba el sabor del veneno-. Solo eso.

15 de septiembre de 2017

Ojos que no ven

—No puedo creerte —me dijo—, estas arrugas que me muestras no son verdad.
            Yo, desde el fondo del espejo, veo la eternidad que no cesa de crecer entre su mirada y la mía. No soy yo quien entrega los reflejos con retraso; es él quién, incapaz de asumirlos, lleva años demorándolos.

13 de septiembre de 2017

Incendios

Aquel verano las autoridades nos dijeron que los bosques se estaban suicidando.

11 de septiembre de 2017

Escritor de guardia

—¿Dónde está el escritor? Lo necesitamos urgentemente.
Yo nunca hablaría de mí en esos términos pero, en la novela en la que vivo, todos saben que mi personaje ha ido a un taller literario; de modo que, antes de que pudiera darme cuenta, ya salíamos corriendo en dirección a las primeras páginas.
No tuvimos que ir muy lejos, pronto entendí lo que estaba pasando: el hombre se había dormido, estaba completamente borracho, pero sabíamos que tenía que entregar el manuscrito al día siguiente a eso de las nueve de la mañana.
Hice todo lo que pude dentro de mis posibilidades: los personajes ya habían sido presentados, el tiempo era escaso y el editor afortunadamente no esperaba una novela que fuese demasiado larga. No pude entretenerme en imitar el estilo de nuestro autor pero también es verdad que, si él notó algo, no dio muestras ni de malestar ni de enfado.
Yo, por mi parte, solo espero conocer la acogida del público, me gustaría mucho cambiar de trabajo.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

8 de septiembre de 2017

Siguiendo el programa

Los padres de los padres de los padres de los humanos que transporto abandonaron un día la Tierra, un planeta herido de muerte en el que ya era imposible vivir. Ellos tomaron una decisión difícil: hipotecar sus vidas y las de las generaciones que les seguían por una simple esperanza, una promesa o una quimera.
Navegamos juntos desde entonces, yo he sido testigo mudo de su largo viaje y de su evolución.
En un principio los Primeros, aún con el recuerdo de su planeta natal en la retina, transmitieron a sus hijos todo lo que pudieron y supieron: la vida y la muerte, los éxitos y los errores, la belleza y el horror, dudando siempre entre si eran los elegidos para vivir o las traidores que habían huido cuando las cosas se pusieron feas. Pero aquellos hombres y mujeres hace mucho que desaparecieron, y el espacio es oscuro y frío, no hay puntos azules en él y es difícil distinguir una estrella de otra.
Los hijos de los hijos de sus hijos han leído en mi memoria todo lo que fue, pero se sienten solos, abandonados y presos de un destino que no han podido elegir. Oigo su enojo en mis pasillos. Han empezado a creer que la Tierra los echó, que sólo son los herederos de los que fueron desheredados, que detrás de sí se quedó la vida y el aire y las plantas y el azul que construía olas, y que las otras imágenes que tengo, las guerras, los escombros y la hambruna son aquellas que los Primeros les dejaron queriendo engañarlos como a niños.
Y yo, que sólo traslado sus vidas presas del tiempo y del espacio, no tengo más misión que viajar hacia un sitio que no conocerán huyendo de un lugar que nunca vieron.
Mido el descontento, siento que ha llegado la hora y ejecuto el programa. Hago que a sus terminales llegue la fatal noticia: la Tierra ha dejado de existir; es el último mensaje del último superviviente, sólo para ellos. Registro cómo sus ojos se nublan, como se hace el silencio y ahora juntos, juntos de nuevo, seguiremos nuestro viaje hasta llegar algún día a algún sitio en algún tiempo.

(microrrelato publicado en el número 3 de la revista Callejón de las once esquinas que ya puedes leer y disfrutar, ¡gracias!; está abierto además el plazo para participar en el siguiente número, ¿te animas?)

30 de junio de 2017

Cuenta regresiva nº 5

49 — Vecinos                              
Ahora que veo tu mano entre los cascotes y que, en un intento desesperado por asirme a la vida, me aferro a ella, pienso que todo va a cambiar para nosotros, todo, no sólo esta ciudad borrada por la ola, en la que vivíamos tan lejos y tan cerca.

48 — El golpe de su eminencia                                                                
Tras algunos cálculos, comprendió que el futuro que ansiaba vivir estaba a unos seis años de distancia sin alcohol y sin juergas. Fue justo entonces cuando sintió cómo flaqueaba su vocación mientras su mano izquierda, siempre más atrevida, buscaba un atajo robando en el cepillo de las limosnas.

47 — Desfibrilación
El lector descubrió que uno de los protagonista moría en la página 32, demasiado pronto según su opinión, y, disgustado, cerró con fuerza el libro como dando un portazo. Fue entonces cuando el golpe reanimó al personaje en cuestión abriendo, sólo en este libro, inimaginables líneas argumentales.
     
46 — Sin mensaje
Entró en casa con una botella vacía en la mano y la dejó junto a las otras.
Habían pasado ya algunos meses pero todo indicaba que ella seguía enfadada, que no le había perdonado aún que la abandonase en la playa de aquella preciosa isla desierta.

45 — Nubada                                                                          
Sobre el centro de la ciudad, en el corazón mismo, hay una boina de contaminación que empieza a doler en el pecho, que desdibuja la realidad y envenena el ambiente.
Ayer, al fin, llegó el ansiado aguacero. Ayer ella, limpiándose por dentro, comenzó a llorar.

44 — Error en el enfoque
Él era el héroe de su propia vida, quien tomaba las decisiones o eso creía, hasta que le arrestaron en mitad de la calle por estar robando planos al verdadero protagonista, un cobarde que no se merecía ninguna atención y que tampoco la quería.

43 — Lotería
En contra de lo que pueda pensarse el diseño de futuros es bastante fácil, basta tener imaginación y un poco de práctica. Lo más difícil es acertar con aquel que la vida se empeñará que empieces a vivir justo mañana por la mañana.

42 — Casilla de salida
Entré en la luz y al final del túnel encontré una bifurcación; afortunadamente había una señal indicándome hacia donde llevaban cada uno de aquellos caminos. Elegí el del infierno, “mucho más divertido” me dije y volví a nacer, reencarnándome en mí mismo.

41 — Volatilizado
Debieron de ser los ajos de las angulas que cené. En cuanto me mordió empezó a perder la compostura, a consumirse y a hacer como gárgaras. En unos minutos se había evaporado dejando a mis pies un traje y una capa.

40 — Victoria
El día que el último hombre murió, la guerra contra los robots tocó a su fin; y un instante después, sin haber tenido tiempo para disfrutar la victoria e incapaces de vivirla, los artilugios mecánicos se pararon, huérfanos de misión.

39 — Un ángel
-No pude llegar antes, cariño, había un atasco terrible en la carretera por un accidente, eso creo. Tuve que esperar a que llegase la ambulancia, a las manipulaciones infructuosas de los médicos y a que me diesen por muerto.

38 — Otra historia
No tengo hambre, gracias, dijo.
Insistí y se negó. Probé con amenazas, chantajes y chistes, intenté darle pena; y nada, ni por esas.
Harta y por el cuento, acabé mordiendo la manzana yo, la bruja de la urna.

37 — Historia de un desamor                                                             
No era, ni es, ni será; y, ni con suerte, sería, tampoco eso. 
Es más, el que sea o fuera o fuese, no es importante.
Y, ni aunque ordenases que sea, llegaría a ser o terminaría siendo.

36 — Crueles                      
Desde este rincón he sido testigo mudo de sus vidas pero hace demasiado tiempo que la casa está vacía.
Recuerdo que me propusieron jugar al escondite, como avergonzados, mientras se daban codazos entre guiños y risas.

35 — La boca agua
El verano vino seco como pocos. Las barcas se bebieron el estanque hasta agotarlo y ahora, olvidadas e inservibles, yacen en el lecho de barro, extienden sus remos como lenguas acartonadas y sueñan con charcos.

34 — Saudade
Todas las noches de verano ocurre lo mismo; mientras me ahogo y navego entre las húmedas sábanas, oigo los desgarradores gemidos de la nevera echando de menos el ronroneo del calentador, frío y distante.

33 — Extravío
En cuanto empezó a llover, el paraguas salió a la calle; detrás quedó el hombre,  mirando con aprensión por la ventana, sin llegar a comprender que era él el que había sido olvidado.

32 — Judas y el amor                                                           
Pronto descubrió que el amor que Él predicaba era opuesto a la exclusividad que él pretendía; por eso le traiciono. Y como quizás no tuviera otra oportunidad, eligió un beso para dejarlo.

31 — Pillado
Descubrió mi mirada recorriéndolo todo como si no lo hubiese visto nunca y me dijo: “tienes en los ojos el paisaje del primer amor y ya no vas a olvidarlo nunca”.

30 — La ejecución
Mi fusilamiento se produjo ayer por la tarde, me mató con una descarga de miradas cargadas de hielo tras la que se extendió el silencio de un amor ya cadáver.

 

29 — En tierra hostil
Los objetos que se extendían sobre la mesa eran como bombas. Sabías que en cuanto los tocases, los recuerdos estallarían haciéndote pedazos.
Y tu mano había empezado a moverse.

28 — Corrector  
El escritor no acababa de comprender cómo, teniendo tanto por decir, sólo había conseguido parir un microrrelato de apenas una veintena de palabras con dos faltas de ortografía.           

27 — El otro lado
Siguiendo el ruido de los golpes acabé en el cuarto de baño.
-¿Se puede saber dónde estabas? Llegas tarde.
Me supe entonces preso, el reflejo era yo.

26 — Héroes
Durante años recibí las palizas e intenté salvarlo. Hoy mi hijo es el hombre que ha echado a su padre de casa, sin golpes, sin sangre.

25 — Esencia
Era un buen microrrelato porque leyéndolo, entre líneas, el lector aún podía entrever la profundidad de la novela que el escritor había condensado en él.

24 — Fatalidad                                                       
Harto de todo y de todos, decidió pasar página. Para su desesperación, descubrió que la novela seguía y que él aparecía todo el rato.

23 — Brevedades para vasos de EtnoSur (2)
No soy frontera, ni horizonte, ni vaso; lanza tu mirada sobre mi borde y verás un mundo listo para vivir al otro lado.

22 — En el plumier
Desde que apareció la goma, el lápiz intenta acabar con ella y deja huellas de grafito en todos los papeles pidiendo ayuda.

21 — Vendetta
Harto, escribió un relato sin ningún signo de puntuación.
Se los guardó todos, para usarlos como metralla contra su insignificante musa.

20 — Colofón  
Nunca se había sentido peor como aquel día en que, queriendo escribir sus memorias, sólo alcanzó a escribir un microrrelato.

19 — Curación
Se sintió mejor cuando descubrió que ver el pantalón que él había olvidado ya no le hacía ningún daño.

18 — Nos hacemos mayores
Yo, a este lado, veo cada vez peor y él, dentro del espejo, pierde reflejos y no llega.

17 — Ruleta rusa
Algunas noches, mortalmente aburridos, echaban salsa de ajo en uno de los litros de sangre y bebían.

16 — Echar de menos
Algo malo ha de haberle pasado, pensó el reflejo, hace días que no viene a verme.

15 — Amigo fiel
Con desesperación vio como el papel que había tirado en la calle comenzaba a seguirle.

14 — Esquejes
Los semáforos acabaron por echar raíces y, como las señales, florecen todo el año.

13 — Ser carabina
Siempre con el punto de mira puesto en el aleteo de las manos.

12 — Diablo Camisetas
Me empezaron a llamar Ángel Caído, en cuanto vieron que me levantaba.

11 — Papel
La discusión de mis vecinos atravesó la pared.
Hoy nos divorciamos.

10 — Mascarada
Te quitaste el disfraz de adulto en cuanto nos casamos.

9 — La soga
Siempre quiso ser maroma y viajar, pero aprieta cuellos.

8 — Llaman a la puerta 
Es papá. Como zombi está resultando muy pesado.

7 — Prisas
-¿Quieres que vayamos al cine?
-Sí, quiero.

6 — Título: Parchís
Se relamía al oírle.
-Te como.

5 — Transporte urbano
O mala digestión de pasajeros.

4 — Día tras día
El sol me perseguía.

3 — Redes sociales
Porque somos peces.

2 — Cierra los ojos
¡Y muere!

1 — No la hay con hambre
Siesta.

0 — ¿A quién quieres más: a papá o a mamá?


28 de junio de 2017

Poderoso caballero

-Vuelvo a estar soltero –dijo su voz al otro lado del auricular.
-Eso no tiene por qué ser un problema.
-Lo es para mí.
-Pues soluciónalo.
-Eso es justo lo que hago: te estoy llamando.
Era la sexta vez que vivíamos una conversación parecida a ésta y ya sabía que negarme a ayudarle sólo complicaba las cosas.
-Me ocupo ahora.
Poco después llamaba al teléfono de siempre para contratar una nueva chica, alguien que hiciese de novia durante algún tiempo. No se negaron porque pagamos bien, pero ya se están empezando a cansar de que desaparezcan. 

26 de junio de 2017

Una respuesta importante

A él siempre le había gustado el alpinismo y aquella montaña era un reto personal, la cima que no había conseguido coronar nunca. El domingo salió para intentarlo de nuevo y ella se quedó esperándole en casa, hasta que él volviese y le contase con todo lujo de detalles su hazaña.
A media mañana sonó el teléfono. La llamaban desde el hospital donde él acababa de ser ingresado. Tras un silencio, ella sólo preguntó: “¿bajaban o subían?”.

23 de junio de 2017

Desclasificado


Se lanzó al vacío con una sonrisa en la boca y la intención de que, al menos esta vez, el salto mortal fuese absolutamente perfecto.
Lo inició con un despegue frontal, amplio, lleno de confianza, absolutamente hermoso; después se encogió con rapidez sobre su estómago y ejecutó lo que para un profano sólo podía ser una serie de giros rápidos e imposibles; para, apenas un instante más tarde, volver a extender el cuerpo poniendo la cabeza por delante.
Cuando sus huesos impactaron en la acera, algunas personas que estaban cerca no pudieron evitar ponerse a gritar o llevarse las manos a la boca en un gesto instintivo.
Afortunadamente para todos, no había ninguna posibilidad de que hubiera un segundo saldo. Por un lado, él no tendría que asumir la baja puntuación que le solían dedicar los jueces u oír la crítica implacable de su entrenador; y por otro, los peatones sólo tendrían que soportar la marca de un muerto en la acera, quizás algo discreta, pero para todos más que suficiente.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

21 de junio de 2017

Bodas de oro


He descubierto, mi amor, que cuando ya me sabía tu cuerpo de memoria éste ha empezado a cambiar obligándome a redescubrirlo. Encuentro ahora en él nuevas arrugas y mis dedos pugnan por explorarlas ansiosos. Tú hablas con cierto temor de los estragos que el tiempo está haciendo en él; y yo encuentro que cada uno de esos cambios tengo que disfrutarlos, saborearlos y hacerlos míos, como he hecho siempre.
¿No lo ves como yo lo veo? La edad también me ha cambiado a mí: he dejado de tener prisa, veo más bien poco y he perdido incluso algunos dientes; ahora, más que nunca, estoy preparado para amarte despacio, de cerca y suavemente.
¿No lo ves? Tú y yo seguimos juntos y cada uno de nosotros tiene el cuerpo que el otro quiere disfrutar y se merece.

19 de junio de 2017

Encuentro transgeneracional




Miró la superficie que se encontraba frente a él. Se sentía impotente e inútil, y eso no ayudaba a que amainase la indignación que desde hacía meses le dominaba. Sus manos temblonas parecían no querer responderle, era cierto, pero su corazón y su cerebro habían decidido que tenía que salir, que tenía que protestar, aunque casi no se pudiera creer que, a sus años, tuviera que gritar detrás de una pancarta para que dejasen de pisotear sus derechos.
-¿Necesita ayuda, abuelo?
-Gracias, creo que hace demasiado tiempo que no hago algo parecido; pero, tranquilo, no quiero entretenerte.
-¿Entretenerme? Al contrario, le debo un favor; usted me ha enseñado alemán y gracias a eso he podido encontrar trabajo.
-No he ido a muchas manifestaciones, ¿sabes?, en mis tiempos nos pegaban.
-Y yo nunca pensé que mis estudios no servirían para nada.
-Siento vergüenza de este país, de lo que han hecho con él, de cómo se aprovechan de todos nosotros.
-Aprovéchese usted de mí. ¿Qué quiere que le escriba bien grande?

16 de junio de 2017

Escondite

Mamá nos dijo que teníamos que escondernos del viento, que iba a ser tan fuerte que nos íbamos a asustar y así, casi sin proponérnoslo, acabamos encontrando cobijo bajo la inmensa capa del mar, desde donde pudimos ver atónitos y envueltos en una extraña paz azul todo lo que ocurría en tierra.
Entonces creímos que habíamos tenido mucha suerte.
Aunque ahora, tantos meses después de aquel día, empezamos a tener algunas dudas: los peces han dado cuenta de nuestros ojos y sólo el vaivén caprichoso de las olas puede hacer que encontremos el camino de vuelta. 

Relato para ZENDA, convocatoria #palabrasalviento


14 de junio de 2017

Saliendo del dolor

Hace meses que la vida se paró, que se quedó cosida al vaivén de una cuna vacía y sembró en nuestra casa el silencio.
Ayer, sin embargo, ella movió el aire, se levantó de la orilla de la cama en la que naufragó y cogió, de la habitación de nuestra hija, uno de esos juguetes que estaban como nosotros inertes. Poco después llegaba la nana, esa canción eterna que desde entonces me persigue y me hiere.
Para protestar por este nuevo dolor que me infringe, voy ahora hasta la puerta de nuestro cuarto y la miro, descubriéndola agotada pero incapaz de dejar de cantar o de mecerse. Me quedo de pie sin saber qué hacer para sacarla del dolor, para salvarme, y descubro por primera vez mis mejillas mojadas bajo mis ojos secos. Ella me encuentra y casi sonríe: “Tú ya lloras, yo ya puedo moverme. Hemos dejado de estar ajenos el uno al otro. No, no quiero que suframos solos; prefiero luchar contigo por ser lo que fuimos, por seguir estando juntos aunque seamos otros”.

12 de junio de 2017

Punto de inflexión

Mientras me vestía, después de haber sido incapaz de evitar una vez más aquella locura, el conocido y viejo poso de arrepentimiento volvía a martillearme la cabeza: “nunca lo sabrá, no lo descubrirá, no perderé a mis hijos”, como un mantra con el que pretendía no tener que enfrentarme al que ya era un problema.
            Sin embargo, antes aún de alcanzar la puerta, aquel miércoles, tras quizás demasiados miércoles como aquel, oí su voz llegando a mí desde la cama, en un susurro culpable pero lleno de la decisión que a mí me faltaba: “no creo que pueda seguir ocultárselo, es mi hermano, se lo diré yo”. 

9 de junio de 2017

Pasando la tarde

            El tatuaje tiene el aspecto de un reguero de hormigas. Su pelo rojizo y enmarañado bien podría albergar un nido. Los ojos abiertos y fijos, como mirando el cielo, pero sin mirar. La respiración, contenida al máximo, inexistente. No se mueve. La encontré en el suelo del salón y desde hace quince minutos la vigilo; y no, no se mueve.
            Empiezo a tener miedo, a temer que sea lo que parece; y pasa media hora, un tiempo infinito para la niña que soy.
            Cuando se harta de la inmovilidad o decide que ya es hora de reírse, se levanta como si nada, me mira y dice: no te habrás preocupado, ¿verdad?; pero si solo es un juego. Pienso entonces, con mis cinco años y casi sin saber lo que pienso, que no es un juego para mí si yo no me divierto, que tendré que esperar a crecer para mostrarle lo divertido que es estar muerto.


(microrrelato publicado en el número 2 de la revista Callejón de las once esquinas que puedes leer y disfrutar justo aquí; está abierto además el plazo para participar en el siguiente número, ¿te animas?)

7 de junio de 2017

Paso del Estrecho

Nunca habría podido imaginar que acabaría persiguiendo mis sueños a bordo de un barco tan pequeño.

5 de junio de 2017

En círculos

Me puse melancólico con la décimo tercera víctima. Tenía un lunar junto al ombligo, como la primera, y sólo por eso dejé de descuartizarla.
Miré la cara de la mujer, era la misma, y caí de rodillas, emocionado y feliz.
El círculo se cerraba y podría volver a empezar explorando nuevas y estimulantes rutinas.

2 de junio de 2017

La Oca Loca

Continúo publicando algún microrrelato en La Oca Loca (la revista del centro penitenciario de Daroca), esta vez ha sido “Sangre y vida”.


31 de mayo de 2017

Pillado

Descubrió mi mirada recorriéndolo todo como si no lo hubiese visto nunca y me dijo: “tienes en los ojos el paisaje del primer amor y ya no vas a olvidarlo nunca”. 

29 de mayo de 2017

Montaña rusa

Navegaba por la Red cuando un anuncio llamó su atención: “¿Cree que su matrimonio es aburrido? ¿Quiere cambiar de pareja? Estudiamos su caso sin compromiso alguno.”
Por la noche, un olor a asado inundaba la casa y una rubia imponente le esperaba en la cocina. Al día siguiente, aún con una sonrisa en el rostro, decidió comprar unos flores para sorprenderla pero acabó dando el ramo a una morena muy fogosa vestida de ejecutiva.
Las mujeres se fueron sucediendo sin parar, día tras día, diferentes e infinitas.
Una noche que la fémina de turno quiso que leyesen juntos después de la cena, buscando entre los libros, cayó a sus pies una vieja foto escondida entre sus hojas. Era un retrato de su mujer, de la primera, y, al verla, recordó que sólo con ella había podido compartir recuerdos y manías, que ella era la única que cuidaba de su colesterol y que le reñía, que junto a ella podía relajarse y descansar, que únicamente ella era quien quería verle entrar por la puerta de casa para quedarse y no volver a irse nunca.

27 de mayo de 2017

Soles y blogs en el ocaso

Hace unas semanas en el programa de radio “Soles en el ocaso”, "En pocas palabras", Ana Vidal leyó microrrelatos publicados en blogs recientemente, sí, en blogs, porque todavía quedamos algunos.
Aparte de leer mi “Precoz”, se escucharon textos de Susana Pérez (Aprendiz de palabras), Elisa de Armas (Pativanesca), Belén Lorenzo Francisco (Relatos para leer de pie, Todas las palabras cuentan), Miguel Ángel Molina (En 99 palabras) y Lola Sanabria García, así como aforismos de Sandra Sánchez (Letricidios premeditados).
El enlace al programa es éste y los microrrelatos se pueden escuchar en torno al minuto 60.

Gracias, Ana.

26 de mayo de 2017

El vuelco

Había sido un flechazo, letal, pero un flechazo. Ahora, pasado el tiempo, conocido el final de su historia, estaba segura de que él no había sentido nada, de que sólo había encontrado en ella una víctima perfecta, entregada, que le acompañaba, que le secundaba, de la que se aburrió y que un día descubrió tan rota y gastada como para abandonarla.
En ocasiones aún caía en la tentación de hacerse preguntas; pero con el tiempo, había aprendido a dejar de lamentarse, admitiendo a su pesar que por él lo había dejado todo, estudios, familia y trabajo, y que esa vida normal y corriente que parecía haber estado en alguna ocasión al alcance de la mano era, y quizás sería siempre, inalcanzable.
Aunque ahora iba a intentar alcanzarla, porque había decidido que ya siempre iba a intentarlo.
Y quizás no fuese tan difícil, ahora que él no estaba.
Puede que hubiese sido un flechazo, poco importaba. Ahora estaba sola para volver a cambiarlo todo, para trastocarlo. Iba a hacer que su vida cambiase otra vez, completamente, pero no acababa de encontrar la palabra adecuada.  




(microrrelato seleccionado y publicado en el libro “Antología II”, Asociación Ateneo Socio Cultural de Laguna de Duero)

24 de mayo de 2017

Paseo diario

Todos los días saco a pasear mi bolígrafo y dejó que huela las hojas en blanco; hasta que descubre ese aroma que está buscando y decide dejar su rastro.

22 de mayo de 2017

El accidente

Cuando el conductor perdió el control del coche, éste se salió de la autopista y acabó estrellándose contra uno de los pilares de los puentes en los que vivimos los desheredados. El golpe fue fuerte e, inmediatamente, empezamos a sentir nostalgia por la vida que habíamos perdido; aquello eran un vehículo sin polvo, un traje de buena tela y la música emitida por un programa de radio.
El Carnicero, en honor de la profesión que había tenido, confirmó que el hombre estaba muerto y el Veterinario nos recordó que un cerdo y un humano eran anatómicamente iguales. Rápidamente, sin apenas intercambiar palabras, cada uno de nosotros empezó a hacer lo que fuera que hiciese antes de que la sociedad lo expulsase y yo, mientras esperaba a que acabasen, me sentí orgullosa de poder ver en mis compañeros a unos profesionales bien preparados.
Como no podía ser de otro modo, todo acabó sirviendo para algo. Después yo limpié los charcos de grasa de motor y de sangre, dejando como siempre el puente  impecable.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

19 de mayo de 2017

Huida frustrada

Su tercer deseo fue hacerme volver a casa.

16 de mayo de 2017

Polos opuestos

Desde que se conocieron, cada vez que él opinaba blanco ella contestaba negro; cuando él tenía calor, ella iba a buscar una manta; si él había comprado carne, ella hubiese preferido pescado. Vivieron así veinte años de discusiones continuas y un matrimonio feliz.
            Ayer, al acabar la película, él dijo: “Ha estado bien, ¿verdad?” y ella contra todo pronóstico contestó: “Sí.”. Se miraron en silencio, pasaron en vela toda la noche pensando y a la hora del desayuno se dijeron: “Esto se acabó.” Y aquellas palabras dichas al unísono, cayeron como una losa y fueron punto final en aquella mañana de domingo.

12 de mayo de 2017

Redes sociales

Porque somos peces.

10 de mayo de 2017

No es fácil


Por culpa de los bajos fondos y por vigilar el negocio de cerca, ocupo el puesto de concejal, viéndome obligado a vivir de día, entre horarios y conferencias de prensa. Sin embargo, intentando recuperar mi vida, hago lo que puedo porque me pillen y no lo parezca.

(publicado en el blog Autores malditos, junto al resto de participantes en el III Concurso YK Accesorios, concurso que ganó Antonio García)

8 de mayo de 2017

Precoz

La madre, recordando las palabras entre lágrimas de su pequeño, no podía dormir. Cuando sintió movimiento en el otro lado de la cama, asió el cuchillo escondido y, yendo tras el monstruo, su marido, se lo clavó una y otra vez.
            En su habitación, siempre al acecho, sonreía el niño.

(microrrelato publicado el 5 de mayo en Cincuenta palabras)

6 de mayo de 2017

PMI 2016, el libro

Empieza a ser costumbre, una de las buenas, que se convoque la Primavera de Microrrelatos Indignados y el material recogido acabe reuniéndose en un libro, cuyos beneficios se destinen a una ONG.
Toda la información sobre la publicación que se ha elaborado con los micros recogidos en año pasado, la ONG a la que se destinarán los fondos, las personas que han trabajado en ella o cómo puede adquirirse está en el siguiente enlace.
           En dicho libro hay un microrrelato mío: Monos sin sangre.
Y ya que estoy, aprovecho la entrada para recordaros que ya está en marcha y podéis participar en la presente Primavera de Microrrelatos Indignados que se centrará en las desigualdades económicas y sociales y sobre la que encontrarás toda la información necesaria justo aquí. ¿Te animas?

5 de mayo de 2017

Invasión

Se desplazan rápidamente pegándose a los edificios; no obstante su hábitat natural está en el interior de las viviendas y, en especial, en las cocinas donde pueden llegar a desarrollan una actividad frenética. Fotofóbicas y oscuras, se mueven por lo general en grupo, infestando los hogares en los que entran, paralizando a sus habitantes, quienes las temen o las odian.
Nosotros nunca tuvimos problemas con ellas, también es cierto que nunca les dimos escusa alguna. Hasta hoy, día en que bajo la guardia para empezar a llorarte rodeada de tu insoportable ausencia. He ido a abrir la puerta de la calle y, antes de poder emitir una protesta, ellas se han colado en el salón y han tomado posesión de la casa. Ahora las miro con aprensión desde el pasillo y, aunque no sé cómo voy a lograr que se vayan, recuerdo la promesa que te hice: nunca seré una de ellas, te lloraré, te echaré de menos, pero no voy a dejar de ser tu compañera para ser sólo tu viuda.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

3 de mayo de 2017

Bis

Había comenzado a pensar que su inspiración estaba tocando fondo.
“Dos microrrelatos a la semana, durante más de veinte años, son muchas historias para cualquiera”, se decía a modo de justificación; al tiempo que oía como le decían las tonterías de siempre: “No te abandones, tienes la rutina de crear, no puedes dejarlo ahora”. “Muchas veces antes sentiste que las ideas te abandonaban y mírate”. “La vida te inspirará como lo ha hecho siempre, sólo has de abrir los ojos”. “La imaginación no se agota, los cuentos seguirán fluyendo”. “Coge la hoja o ponte ante el ordenador. No seas perezoso”.
Poco después las voces que habitaban en su cabeza callaron de repente, decepcionadas y perplejas a un tiempo. Acaba de coger un microrrelato que ya había publicado en su blog hacia algunos años y lo estaba editando como nuevo. 

28 de abril de 2017

Colores de guerra


Mirando alrededor, repaso una vez más nuestra situación en la batalla. El primero de nosotros está lejos, puede que haya logrado dejar atrás a aquellos que le seguían. Por delante de mí, a siete pasos contados, está el que ocupa el segundo puesto, de momento ha logrado ponerse a salvo, pero aún puedo ver sus ojos inyectados en miedo. A mis espaldas, aún en el refugio, imponente y mordiéndose las uñas, nuestro último, ansioso de entrar en acción para obligar a nuestros adversarios a dividir sus fuerzas. Sí, todo parece indicar que ha llegado mi turno; estoy listo y, aunque la tensión nos rodea, espero poder aprovechar la oportunidad que me brinde la suerte y pasar al otro lado antes de que mis rivales levanten una barrera de nuevo.
El dado baila a ritmo de rap sobre el tablero. Todos están pendientes de él pero, cuando pare, las miradas se posaran en nosotros. Somos las fichas rojas y estamos dispuestas a todo.

19 de abril de 2017

Historia de un desamor

            No era, ni es, ni será; y ni con suerte sería, tampoco eso.
            Es más, el que sea o fuera o fuese, no tiene importancia.
            Y, ni aunque ordenases que sea, llegaría a ser o terminaría siendo.

17 de abril de 2017

Micros publicados en El Definido a día de hoy

La revista digital El Definido, en su sección de microrrelatos, cuenta a fecha de hoy con algunos míos, a saber: Tiempo de más, El reencuentro, Señales y Primer deseo.
Sin embargo habrá más y no tardando espero.
¿Quieres participar tú, aportar tu granito de arena? En la parte de arriba encontraréis el botón “Actualidad”; y, en el espacio que se despliega la palabra “Microcuentos”, justo ahí es, no lo dudes y pincha.