17 de noviembre de 2017

Triste espectáculo

Independientemente de que la serie fuera un éxito, confieso que yo estaba harto de ella. Por ese motivo empecé a buscar el modo de escapar o, por qué no, que alguien me ayudase a hacerlo; lo que me llevó, aun cuando lo tenemos prohibido, a empezar a mirarles de reojo.
Me volvía con disimulo hacia el cerco que les enmarca y les encontraba allí,  inalterables, inmóviles y mudos, vestidos en ocasiones hasta con bata o con pijama y una eterna cara de aburrimiento; una actitud exasperante que derivó en que, al cabo de un tiempo, ya me girase completamente hacia ellos, porque ¿cómo iba a lograr que me ayudasen si no encontraba aquello que les haría dejar el sofá en el que siempre estaban sentados?
Tan increíble era y es su actitud, tan idiotas y pasivos parecen, que los de aquí hemos empezado a llamar caja tonta a la pantalla que los encuadra y a sospechar que nunca harán nada por nosotros.
Sí, ya sólo pedimos que cambien de canal y nos dejen descansar del triste espectáculo que ofrecen.

15 de noviembre de 2017

Cobarde

Su sombra, otra vez, estaba golpeándole, empeñada en que por una vez reaccionase; pero él, incapaz de asumir el enfado, empezó a disimular de nuevo y a hacer como que no se daba cuenta de nada.

13 de noviembre de 2017

Te veo

El botones se escondió detrás de un archivador para echar una cabezada pero, en cuando se durmió, lo delató ese bocadillo lleno de zetas flotando en el aire. 

10 de noviembre de 2017

La trama

La ficción del libro me atrapó. Aquel objeto indefenso me secuestró y aún hoy no sé a quién he de pedirle rescate.

8 de noviembre de 2017

Arriba y abajo

Durante mi niñez, de vez en cuando, hacía algún intento por salir de debajo de la cama o me metía miedo produciendo todo tipo de extraños ruidos; sin embargo, siempre supe que la superioridad numérica estaba de mi lado, que mi familia me ayudaría llegado el caso.
            Después, con el paso del tiempo, mis padres murieron y mis hermanos se fueron marchando. Hace unas horas despedí en la puerta de casa al último de ellos y, desde entonces, le he visto pasearse por las habitaciones con un aire de superioridad insufrible, como si yo no fuese nadie, como si no existiese. Más tarde, cuando me he ido a acostar, él ha sido más rápido y ha ocupado mi lugar.
Ahora, acomodado debajo de la cama, pasado un primer momento de estupor, dejo que crezca en mí la venganza y me marco dos objetivos: que no vuelva a dormir con la luz apagada y que acabe llamándome monstruo.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

6 de noviembre de 2017

La interrupción

            Llegó a casa cuando no la esperaba y me encontró en el baño cortándome las venas.
            Me miró y dijo:
            -Intenta no salpicar mucho, cariño, la sangre se quita fatal.
            Y sólo por eso, dejé de cortarme las venas en ese instante aunque ella no me lo agradeció, porque no lo ha hecho nunca y porque ahora sé que nunca le importé lo bastante.
            De modo que, con el cuchillo en las manos, la seguí al dormitorio y, antes de que se diese cuenta, la había dejado descansando en la cama después de arrancarla algunos gemidos como hacía años que no escuchaba; para poco después, de nuevo en el servicio y en su memoria, tener el cuidado de que ninguna gota de sangre cayese fuera de la bañera.
            Así, cuando la señora de la limpieza llegue mañana y nos descubra, solo se enfadará con mi mujer y hasta quizás entienda esta sonrisa tonta que se me está dibujando los labios.  

3 de noviembre de 2017

Amor de mesilla

Mientras los viejos duermen, sus dentaduras postizas coinciden en el mismo vaso de agua. Si bien se habían sonreído con cierta frecuencia y hasta habían acompañado a alguna frase cariñosa, nunca habían estado tan cerca.
Ahora, en silencio, se besan por primera vez, con un beso sin lengua, casto.

1 de noviembre de 2017

La bicicleta

Una vez voló. La pedaleaba un extraterrestre cabezón de cuyo nombre no puede acordarse. 

30 de octubre de 2017

Jornada laboral

Como cada mañana la bibliotecaria colgó el cartel de “Silencio, por favor” y dio tiempo a que todos los personajes volvieran a sus casas. 

27 de octubre de 2017

Usado

Poco antes de que los domingos fueran amargos y temiese que hablase, viví un sábado de borrachera intentado olvidar sin lograrlo que el viernes anterior ya estaba con otro, como si no hubiera ocurrido nada; cuando en realidad solo el jueves había salido de mi casa empujando una maleta, el miércoles se había negado a seguir discutiendo sobre qué hacer, el martes lloraba y temblaba en mis brazos y el lunes éramos sorprendidos por el que era entonces su violento marido, ese que yo había matado, para complacerla, intentando salvarla.

(microrrelato publicado en la Antología que se presentó, el pasado 26 de octubre, en Canyada D’Art; antología con no pocos nombres conocidos, reconocidos y admirados)

25 de octubre de 2017

El animal y el amor


Era grande, mucho más de lo que había imaginado. Entendió en ese momento por qué quien le cogía de la mano se había negado a contarle más cosas, por qué había insistido en que era mejor verlo.
El animal tenía una respiración ronca y profunda, que se podía oír desde bastante lejos. Además, con cada inspiración, al hincharse, lamía todo lo que le rodeaba y después, mientras parecía soltar el aire, dejaba tras de sí un rastro de espuma para justo después empezar a crecer de nuevo, como si quisiera comerte.
El niño levantó la cabeza:
-¿Y cómo dices que se llama, papá?
-Mar.
Y el pequeño se puso muy contento, pues el nombre que habían puesto al animal era el de la niña que le gustaba. Él era azul, del mismo color que sus ojos; y curiosamente, estando allí, sólo con mirarlo, notaba el mismo cosquilleo en el estómago que cuando, cogidos de la mano, salían a jugar juntos en el recreo.

(microrrelato incluido en “Menguantes”, libro que puedes descargarte en este enlace)

23 de octubre de 2017

Triste destino

El escritor intentaba atrapar la ficción y coserla al papel con puntadas de tinta.
Escribía algunos párrafos, los releía, empezaba de nuevo, tachaba, corregía, añadía algunos detalles y suprimía otros, leía en voz alta, se quedaba en blanco.
Tras cuatro horas de trabajo, el escritor dio por bien empleado el día. Apiló las hojas, colocó los lápices, tiró los folios emborronados y, sólo cuando hubo salido del despacho, se empezaron a oír unos extraños ruidos en la papelera. Eran los abnegados protagonistas de la ficción que se estaba gestando, quejándose de las continuas dudas de aquel que les daba la vida, de sus tachones que eliminaban escenas de un plumazo o de las frases que dejaba ya para siempre olvidadas, de cada nueva versión que él era capaz de escribir y que ellos estaban obligados a representar, obedientes y sin descanso.
Sí, aquellos personajes estaban agotados pero lo peor no era eso, lo peor era estar convencidos de que aquel libro en el que iban a existir no iba a llegar a ser leído por nadie nunca.

20 de octubre de 2017

En el borde

Al otro lado de la mesa del despacho, estaba una de sus alumnas.
La había visto sacar y meter una chuleta del sujetador en mitad de un examen y ni antes, con toda la clase delante, ni ahora a solas, sabía qué hacer. No era la primera vez que ocurría.
Ella le miraba con toda la picardía que le daba saberse dueña de la situación. Él la miraba a ella, intentando que sus ojos no bajasen al vértice que sobre el pecho le hacía la blusa.
No era su primera vez y algo le decía que tampoco sería la última.

18 de octubre de 2017

Revista La Oca Loca


          Continúo con las publicaciones en la revista La Oca Loca (revista del centro penitenciario de Daroca), en esta ocasión el microrrelato es “Diablos”.
Seguiremos informando.

16 de octubre de 2017

Efecto secundario

Curiosamente, tras ver los últimos estrenos en 3D, empezó a pensar que la realidad era penosamente lenta y plana.